Iskari

__Blog de mi nueva vida en Japón... _ + Taiwán, China, Ciencia (y Ficción), Literatura, Futuro__

Excursión al templo de Fuoka en el noreste de Kyoto

30-06-2006
A principios de mayo fuimos con el Club de Excursión a Fuoka, que es un templo en la zona noreste de Kyoto. Es una zona muy bonita, muy verde en primavera y más tranquila al estar próxima a las afueras de la ciudad.



Estudiantes de intercambio que vinieron con nosotros. Se ve a Víctor estadounidense de origen tahilandés (gracias por la máquina para cocer arroz), Juan (también yanqui pero de origen mexicano), y María (de La Rioja), todos muy majos. :)


Este soy yo...

El templo es realmente precioso. Me encanta el color rojizo anaranjado que le da un aspecto mágico.


Estos soportes son para instalar unos tambores enormes japoneses que se tocan en las celebraciones especiales, seguro que los habéis visto en algún documental. Por cierto, hay un videojuego de tocar esos tambores al que estoy bastante enganchado. :)



Dentro del recinto. Éste es el altar principal.




Esa cuerda es para tocar una campana y pedir la atención de Buda, después de haber metido una ofrenda, una moneda normalmente, en ese soporte de madera. Después de hacer esto, se dan dos palmadas y se inclina la cabeza para rezar y realizar tu petición a Buda. Yo ya lo he hecho.


Y aquí está una lista de las personas que han colaborado con el templo con diferentes ofrendas. En Japón, la gente tiene mucha fe en estas cosas y es habitual que en época de exámenes las madres compren incienso y papeles de peticiones pre-impresos (que venden en los templos) para pedir algo de ayuda para los exámenes de sus hijos.


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Vuelvo al blog

23-06-2006
Durante las últimas semanas he estado terminando el Trabajo de Investigación para la Universidad Oberta de Catalunya, por lo que he estado bastante agobiado. Eso, las clases de japonés y las clases de español que doy como profesor hacían que estuviera casi agotado y con bastante poco tiempo, además de tener entonces que dedicarme a sobrevivir con las necesidades diarias de vivir solo (limpiar, cocinar, etc). Pero ya he terminado el Trabajo de Investigación y vuelvo a postear en el blog.

Por cierto, el Trabajo de Investigación se titula: "El papel de la negación del yo en el camino hacia la iluminación en el budismo zen". Proximamente tengo pensado poner un post sobre él explicando qué quiere decir, en qué ha consistido y qué he descubierto. :)

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Los programas de putadas de la TV japonesa

25-05-2006
Los concursos de la TV japonesa tienen fama de ser un poco cabrones con sus participantes. En algunos programas se parodia esto, como en Los Simpsons, donde se insinúa que estos programas son fruto de alguna retorcida desviación japonesa, pero lo cierto es que todo el mundo se descojona viendo estas cosas, en cualquier lugar del mundo. Personalmente creo que es algo tan simple como la risa espontánea que sale sin poder evitarla cuando ves a alguien meterse una hostia con un triciclo o el típico gag de resbalar con una piel de plátano. Algo natural y completamente inocente que purifica y oxigena... ¿Quién no se acuerda de Humor Amarillo?




Primer programa de la reposición de Humor Amarillo.


Pero el programa que os quiero enseñar creo que lleva el concepto a una nueva dimensión. Este programa se llama Gaki no Tsukai, (Silent Library en la versión subtitulada americana). Los participantes están en una biblioteca y se tienen que hacer todas las putadas posibles pero no pueden hacer emitir ningún ruido. Hay varias versiones de este programa, cada una con reglas distintas y tiene millones de seguidores.


En este capítulo participa como invitado el campeón de lucha k1 Ernesto Hoost.


En este otro me gustaría saber qué producto químico le están poniendo en las narices al pobre japonés.

La verdad es que un poco cabrones sí que me parecen :)
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Kaneda pierde a su banda

15-05-2006
¿Habeis visto Akira, de Katsuhiro Otomo? Es una de las más famosas producciones de anime de la historia de Japón. A grandes rasgos, narra la historia de una banda de motoristas adolescentes japoneses que se enfrenta con el Gobierno nipón cuando entran en contacto con Akira, un ente que está predestinado a iniciar un renacimiento cósmico en todo el Universo. El argumento es más complejo que esto y es un clásico de la animación japonesa, por lo que os recomiendo encarecidamente tanto la película como el manga en el que se basa.


Kaneda, líder de una banda de bosozoku en Akira.

El caso es que la estética cyberpunk de la película se basa en gran parte en estas bandas de motoristas adolescentes, desarraigados, entre el vandalismo y la delincuencia abierta. Se podría pensar que en el Japón de la bonanza económica de los años 80, cuando se dibuja la película, estas bandas de motoristas eran inexistentes, pero resulta que existen y ahora están en franco retroceso, según el diario japonés IPC.

Éstas bandas de motoristas se llaman Bōsōzoku (暴走族) que significa literalmente "tribu de la carrera desenfrenada". Los bosozoku se dedican a hacer carreras ilegales que ponen en peligros las calles por donde pasan o, simplemente, a ir en grupo por las carreteras impidiendo el flujo de tráfico. En otras ocasiones, se pasean por las calles con banderas imperiales de Japón insultando a todo el mundo y lanzando a veces cócteles molotov contra los coches o las personas que se les enfrentan.
Los bosozoku están relacionados con la yakuza ya que muchos de esos jóvenes motoristas ingresan de adultos en la mafia japonesa. En su variante más peligrosa practican el boso, o carrera violenta, que aparece en Akira en una de las escenas más espectaculares. En el boso, los bosozoku de diferentes tribus compiten entre ellos en carreras en las que vale cualquier cosa, por lo que llevan lanzas, katanas o palos con los que atacan a los competidores o sus radios en medio de una carrera a toda velocidad. Si habeis visto Akira sabréis a qué escena me refiero. :)


Un bosozoku , dándole una paliza a un tio en un boso. La policía se refiere a ellos con el nombre en código de Maru-so, マル走.

Los bosozoku fueron en su mejor momento, en 1984, 42.000, pero ahora sólo quedan 15.000. El cerco policial, la degradación de su aura romántica o simplemente los cambios en los gustos de los jóvenes están acabando con este tipo de comportamiento, según IPC.

Y también está el envejecimiento de todo Japón, que no perdona ni a los bosozoku. Se estima que el año que viene los miembros mayores de 20 años superarán a los menores. Esto es de gran importancia para la policía, ya que la edad penal en Japón son los 20 años, por lo que los bosozoku que son detenidos y juzgados se quedan en prisión en lugar de salir a la calle por ser menores de edad.


Otro bosozoku en un boso.

Además, el gobierno japonés impulsó en noviembre de 2004 una reforma legal por la que se tipificaba como delito el salir a la calle en formación, impidiendo el paso del resto de vehículos (la manera preferida de los bosozoku de tomar el aire), por lo que la policía ahora puede deternerlos directamente en cuanto salen a la calle. Los bosozoku se enfrentan por esto a penas de prisión de hasta 2 años y multas de hasta 500.000 yenes.


Bosozoku con la bandera imperial de Japón.


Bosozoku en formación.

Todo esto está acabando con los bosozoku, pero una nueva amenaza planea sobre el horizonte. Los ex-bosozoku que salen de la carcel después de una larga temporada y encuentran que su banda ha desaparecido, ¿qué hacen? Pues se meten en lo que más se parece a una banda de bosozoku: los kyushakai, o "sociedades de amantes de los modelos antiguos". Estas organizaciones formadas por apenas 3000 hombres y mujeres de más de 30 años, que hasta ahora siempre han sido pacíficas y que se dedicaban a coleccionar motocicletas, están siendo contaminadas por los ex-bosozoku, que comienzan a repetir sus comportamientos violentos ocultos en estas sociedades.


Y por último, ¡¡frikadas varias!! Un grupo de japoneses que hace Cosplay de personajes de Akira. El mejor el que hace de Tetsuo :)


Entre el brazo y la cara de malotes están clavados, no?
Por Juan Luis Lopez Aranguren | # enlace | Comentarios (4) | Referencias (0) | En: Nihon-Sociedad

Ordenador Japonés

12-05-2006
Muchos me han preguntado cómo escriben los japoneses o los chinos en el ordenador si sus sistemas de escritura son tan diferentes. Aquí está la respuesta...


Ordenador japonés de la KUFS.



Los teclados japoneses, al igual que los chinos, tienen el alfabeto romaji, que es el alfabeto occidental, como podeis ver en esta foto. Pero en Japón (en China tienen otro sistema), cada tecla tiene tambien los carácteres hiragana, que es uno de los dos silabarios, junto con el katakana, que se emplean en japonés normalmente. El hiragana se usa para las palabras "normales" y el katakana se usa para las palabras extranjeras y las onomatopeyas.



Los teclados tienen una tecla especial, que podeis encontrar a la derecha de la barra espaciadora, que permite cambiar de romaji a katakana o a hiragana. Así pues, cuando un japonés quiere escribir algo en japonés, activa esa tecla y puede ir cambiando de silabario.

Esto en realidad es bastante más complicado de lo que parece, porque el sistema de escritura depende también de cómo lo interprete el sistema operativo. Así, por ejemplo, para escribir kanjis, salen unos puntitos debajo de lo que escribes y cuando has terminado foneticamente la palabra, ésta se transforma en el kanji correspondiente. El problema es que una vez se ha activado por error la tecla de cambio a kanji (algo muy fácil ya que la barra espaciadora es demasiado corta), hay que desactivar todo el sistema de interpretación a través de programas y más menús, es decir, no es algo mecánico. Y, por supuesto, todos los menús están en japonés. Si no haces esto, es imposible escribir en español porque sólo aparecerán kanjis sin sentido. A mí me pasó cuando llegué a Japón y hasta que aprendí cómo se desactivaba el programa de kanjis, cada vez que pulsaba esa maldita tecla me cagaba en todo y tenía o que reiniciar el ordenador o copiar y pegar en el bloc de notas todo lo que quería decir. xDD

En China y Taiwán, como no tienen hiragana ni katakana, funcionan de otra manera, con los radicales de los kanji (o hanzi en idioma chino).
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¿Propaganda anti-japonesa?

06-05-2006
Navegando por internet me he encontrado esta interesante imagen. Es un cartel de propaganda estadounidense de la II Guerra Mundial. Lo más interesante es que incluso en un medio de propaganda bélica supuestamente anti-japonesa no pueden evitar admirar una de las cualidades más propias del japonés: el esfuerzo en el trabajo.

Más que un ataque al pueblo japonés, me parece un involuntario elogio hacia ellos y un rapapolvo al propio pueblo estadounidense, a ver si así espabilan antes de que Tokyo haga otro Pearl Harbor.


El texto dice: "Si trabajas tan rápido como un japo, aplastaremos Tokyo mucho más rápido". Y es que los estadounidense tenían que estar acojonados después de ver cómo Japón se había expandido por todo el sureste asiático...
Por Juan Luis Lopez Aranguren | # enlace | Comentarios (3) | Referencias (0) | En: Nihon-Política

Monje budista pidiendo

06-05-2006
Una mañana, cuando me preparaba para ir a la Universidad, oí a alguien cantar mantras a gritos desde la calle. Me asomé y era un monje budista que iba por la calle pidiendo una limosna mientras rezaba y nos despertaba a toda la calle. Los monjes budistas no pueden trabajar y tienen que vivir de los donativos de las demás personas para así contribuir a purificar su karma. Desde mi ventana le saqué esta foto.


Purificando el karma de mi vecina.
Por Juan Luis Lopez Aranguren | # enlace | Comentarios (2) | Referencias (0) | En: Nihon-Religión

Mi piso en Japón

30-04-2006
En Japón vivo cerca de Shijo, una de las calles principales, a unos 10 minutos en bici de la Universidad de Kyoto de Estudios Extranjeros. Éste es mi piso de una sola habitación, sólo para mí.

En Japón los estudiantes suelen vivir en condominios en pisos individuales con una sola habitación. Son mucho más cómodos que compartir un piso con otros estudiantes y tienen todo lo necesario. Nevera, fregadero, ducha, baño y lavabo están en un pasillo estrecho, de ahí se llega a la única habitación y algunos tienen ventanas y terrazas.


Mi piso desde la puerta de entrada. Ahí está el pasillo y al final la única habitación. Esa es la cocina y la placa de cocina que sólo acepta unas sartenes especiales.



Mi desayuno. He encontrado leche!!! Aunque no tenía sartenes, ni cazuelas ni vasos.


La habitación desde el pasillo. Tenía pocas cosas, pero la cama, la mesa y la silla ya estaban.


El pasillo y la puerta de entrada al fondo. El suelo es de una especie de pasta blanda simulando la madera y hay que descalzarse. Estaba todo limpísimo.


Vista desde mi ventana. Kyoto tiene unas leyes urbanísticas muy estrictas que limitan las construcciones para proteger el carácter tradicional de la ciudad. Al haber sido la antigua capital de Japón, los kyotenses están muy orgullosos de ser "la reserva espiritual de Japón", en contraste con Tokyo, por ejemplo, que es mucho más fría y moderna.

En Kyoto hay muchas casas tradicionales de este tipo. Mi barrio, situado al suroeste de la ciudad, tiene muchas casas de este tipo, de madera, de un solo piso y que dan a una calle peatonal. Estas casas forman barrios tremendamente sinuosos. Pasear por ellos es como caminar por un laberinto nipón. Las primeras veces que volvía a casa tardaba media hora desde Shijo, la calle principal, debido a las veces que me perdía entre sus calles.


Mi terraza, con lavadora. Los cristales en muchos edificios de Japón tienen alambre por dentro, como este caso, para protegerlos en caso de terremotos.



Baño con ofuro. El ofuro, 風呂, es un baño típico japonés que se llena con agua muy muy caliente. Los japoneses suelen tomarlo por la noche, junto antes de irse a dormir. Dicen que es muy sano y la verdad es que se duerme muy bien después de tomarlo. Lo habitual es que los japoneses se duchen fuera de la bañera y después se metan en el ofuro.




El baño, separado del ofuro. El grifo sirve para ocultar los ruidos corporales. Los baños más modernos tienen hasta música ambiental.
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Durmiendo con anorak

25-04-2006
Llegar sólo es la mitad del viaje. La otra mitad del viaje implica no morir (ni congelado ni de hambre...).

Cuando estábamos llegando a Tokyo, las dos escolares que me acompañaban en mi fila me despiertan. Por cierto, los 500 escolares nipones llevaban todos uniforme escolar.

Al aterrizar veo que las empresas que rodean el aeropuerto de Narita han pintado en sus tejados enormes carteles publicitarios. Qué listos son estos cabrones. Sin duda, es la forma más barata y sencilla de que millones de viajeros al año tengan que ver tu publicidad.

Todo parece ir bien, hasta que llega la hora de recoger las maletas. Tardan y tardan y yo mirando el reloj, ya que a las 5 tengo que estar en la KUFS de Kyoto. Y de repente, de la cinta transportadora sale una especie de maleta-anuncio de hierro de British Airways con muchos papeles pegados a ella. En la maleta pone en inglés algo así como "Baggage lost" y mi nombre está en uno de esos papelitos. Me habían perdido la maleta.

Me cago en todo lo defecable.

Voy al mostrador de British Airways, donde dos decenas de japoneses estaban discutiendo, y comienzo a rellenar una hoja de reclamación de equipaje. Al parecer, nos habían perdido las maletas a todos, seguramente durante el transbordo en Heathrow.

Finalmente, consigo hacerme entender con la azafata y me dice que la maleta llegará al día siguiente a Tokyo y al día siguiente de ese día llegaría a Kyoto. Así que estoy sin más ropa que la que llevo puesta, sin los libros de japonés y ya he perdido casi dos horas con las putas maletas. En menos de cuatro horas tengo que estar en un despacho en la otra punta de Japón y todavía no tengo ni los billetes de tren.

Así que a toda hostia voy corriendo hasta el mostrador de JR (Japan Railways), en la salida del areopuerto, y allí intento comprar un billete de tren hasta Kyoto. La chica me habla del Shinkansen (tren bala) y de sus tarifas, pero me parece excesivamente caro, cuesta unos 15,000 yenes, y pregunto si no hay otro tren que no sea el Shinkansen que vaya hasta Kyoto. Me mira como si me hubiera caído de un guindo, como diciendo "pobre gaijin ingenuo", y me informa de que puedo coger un tren normal, pero que en ese día no llegaré a Kyoto. Menos mal que la chica es muy maja y comienza a estudiar cuál es el tipo de billete más barato y pueda llegar a Kyoto antes de las 5.

Así que le hago caso en su recomendación, compro los billetes, y finalmente cojo un billete para el Narita Express (tren que va desde el aeropuerto de Narita hasta el intercambiador de Tokyo) y otro para el Shinkansen. El único problema viene en la estación de la propia Narita, donde un guardia viejo me informa mal de cuál es el Narita Express. Menos mal que no le hago caso y vuelvo a preguntar a más gente.
Al menos ahora me relajo un poco, ya que no puedo hacer nada con la hora, y comienzo a leer Rainbow Six, de Tom Clancey. Una obra un poco increíble y flipada, pero entretenida.

Por cierto, en el Shinkansen asisto a una de las muchas ofensas que un occidental puede cometer sin querer en este país. A mi lado viaja un ejecutivo anglosajón, con el portátil, trajeado,... lo típico. Y recibe una llamada de móvil, la contesta en inglés, habla un poco y ya está.


El Shinkansen llega a la estación de Kyoto. Podeis ver la alargada forma aerodinámica del tren. Esta foto la tomé cuando volví de Kyoto en Julio 2005.


Vista de Japón desde el Shinkansen. Regreso de Kyoto, 7-2005.

Pero de repente una mujer mayor se levanta unos asientos delante nuestra, se acerca al ejecutivo y en un perfecto inglés le dice que si va a hablar por teléfono salga del vagón. Esto es muy extraño que ocurra, ya que normalmente los japoneses pocas veces censuran a un desconocido y mucho menos si es extranjero.

Pero en Japón es de muy mala educación hablar por teléfono dentro de los transportes públicos. Se dice que es porque al estar dentro de una caja de metal, las ondas rebotan y pueden ser nocivas para el resto de los pasajeros, pero yo ya he visto a alguna chica correr apurada en una tienda hacia la salida porque estaba recibiendo una llamada, así que, supongo, la leyenda trasciende hasta las normas sociales.

Al final consigo llegar a Kyoto a las 17.05 minutos. Cojo un taxi hacia la KUFS. En Japón, los taxis abren solos la puerta, son siempre negros y por dentro van decorados como la cocina de una abuela, con cubiertas de ganchillo, y los taxistas llevan guantes. Pero éste tio tarda más de lo normal. ¿O me lo parece a mí?

Tras meterle prisa varias veces en japonés, consigo llegar a la KUFS. Son las 17.40, subo a toda velocidad las escaleras del edificio de Estudios Extranjeros y...

Puedo respirar aliviado ya que no tengo que ir a un hotel. Una estudiante "ayudante" me está esperando, con las llaves. Se llama Natsumi y estudia español, aunque nos comunicamos en inglés.

Me acompaña a mi piso y me lo enseña. El piso sólo tiene una habitación, con un pasillo en el que está la cocina, el baño y el lavabo, y una enorme terraza.

Estos pisos son pagados en parte por la universidad, por lo que salen muy baratos a los estudiantes de intercambio, unos 42,000 yenes al mes, con toda el agua y la luz incluída.

Natsumi me enseña cómo funcionan todas las cosas (o cómo dice el manual que funcionan) y bastante después de que anochezca terminamos de repasar todas las cosas. Como no tengo comida ni sartenes para cocinar, vamos a cenar okonomiyaki (una especie de tortilla japonesa que te haces tú mismo) a un restaurante cerca de Shijo, una de las calles principales de Kyoto. El restaurante celebra su 30 aniversario, así que el okonomiyaki nos sale por la mitad de precio de sus 500 yenes habituales. En Japón, la comida de los supermercados es bastante cara, especialmente la fruta, la verdura y la carne, ya que el país importa el 50% de toda la comida que consume. Pero comer fuera es muy barato, quizá por este mismo motivo, ya que si los precios de la hostelería fueran caros, con toda la comida que suele comprar un restaurante, éste correría el riesgo de perder una auténtica fortuna si se le pasa de fecha, así que prefieren ganar poco beneficio con cada cliente, pero hacerse con un grupo de clientes seguros.

Después me despido de Natsumi y vuelvo a mi nueva casa en Japón. Consigo hablar con mi familia y con Maite comprando una tarjeta de teléfono en el 7 eleven. Sin maleta, sin ropa, sin comida y solo, pero al menos ya he llegado aquí. Y esa noche, a 2 grados y con la casa helada, duermo mi primera noche japonesa con el anorak puesto.

Por Juan Luis Lopez Aranguren | # enlace | Comentarios (1) | Referencias (0) | En: Viaje a Nihon

Encendiendo motores

23-04-2006
Konnichiwa!! Hola a todos desde Japón, la tierra del manga y de las geishas, del budo y del sakura, de los samurais y de la informática del futuro, de la ceremonía del té y de godzilla luchando contra robots.

Hace ya tres semanas que llegué aquí, pero no he tenido demasiado tiempo para escribir esta bitácora (o blog). ¡¡Y es que es tan duro vivir aquí como estudiante!! Desembarcar en un país desconocido y comenzar a vivir requiere enormes cantidades de tiempo, esfuerzo y energías, pero vale la pena totalmente.

Ya que empezamos voy a resumiros un poco qué me ha pasado en estas tres semanas.

El viaje comenzaba el 27 de marzo de 2006, saliendo de Pamplona a las 6.50 de la mañana a Madrid, Barajas. De ahí, cogía el vuelo a las 12.10 hasta Londres, Heathrow, donde cogía un vuelo directo en un Boeing - 747 hasta Tokyo , a donde llegaba el martes 28 de marzo a las 11 de la mañana, aproximadamente. Ahí tenía que coger el Narita Express (tren de cercanías hasta la estación de Tokyo) y ahí coger el Shinkansen (tren bala) hasta Kyoto, donde tenía que llegar a la Universidad de Kyoto de Estudios Extranjeros antes de las 17.00 si quería que me diesen la llave de la residencia ese día y no tener que dormir en un hotel.


Los enlaces aéreos de mi vuelo. Como veis, subo hasta el Ártico, atravieso toda Siberia y bajo por Mongolia hasta mi Nihon :)

La ruta de mi vuelo Pamplona-Barajas-Heathrow-Narita es un buen ejemplo de lo falsos que son los mapas que estamos acostumbrados a utilizar (Mercator). La ruta realizada parece en principio absurda, ya que en lugar de realizar una línea recta, subimos mucho hacia el norte para después volver a bajar. Pero esto es porque los mapas de este tipo, Mercator, distorsionan completamente las distancias, y, como podéis ver, la distorsión es mayor conforme más se acerca uno a los polos, ya que el planeta es casi esférico, aunque un poco achatado por los polos, especialmente en el Polo Norte.

Si queréis comprender cómo funcionan las rutas reales podeís coger un globo terráqueo y estirar un cordel desde un continente a otro. Si lo hacéis sobre el Ecuador no notaréis diferencia respecto a la ruta intuida porque los mapas Mercator mantienen una buena proporción ahí. Pero si lo haceis cerca de los polos vereis cómo la ruta se acorta curvándose, hasta encontrar la mínima distancia mínima. Esta distancia mínima sobre una superficie esférica se llama Círculo Máximo, y es fundamental para el funcionamiento de las aerolíneas, los satélites, la meteorología, las telecomunicaciones y la Inteligencia militar (para el abastecimiento de tropas en el extranjero y el uso de misiles intercontinentales, entre otras cosas).

Durante el vuelo subí más arriba de Moscú y poco después pude ver bloques de hielo que brillaban hasta cegar cuando sobrevolaba el Ártico. Cuando llegué a Mongolia pude ver el desierto del Gobi, amarillo y al bajar hacia China vi las enormes extensiones de loess que acompañan al Río Amarillo (Huáng Hé, 黃河) en su curso medio, aunque eso ya era cuando amanecía y no pude fijarme mucho. Fue increíble.

Aquí tenéis mis vuelos con un mapa que respeta la forma esférica de la Tierra:


Si quereis más información, podeis visitar la página del Great Circle Mapper.


El viaje o los problemas de ser occidental en un vuelo a Japón


En Barajas, la chica de la facturación de British Airways estaba convencida de que había un error en los billetes e iba a llamar a la central.

- El billete es hasta Londres y de ahí a Tokyo..., y ¿la fecha de regreso es en.. marzo? - dice ella.
- Sí. - digo. En los billetes, el año no está indicado.
- Tiene que haber un error.
- No, está bien.
- ¿Vas a estar sólo unos días en Japón?
- No, la fecha de regreso es marzo pero del año que viene. Voy a estar un año en Japón.
- ¿¿Un año?? ¿En Japón? ¿Tú solo?
- Sí.
- ¿Y a qué vas?
- A estudiar.
- Qué valiente. Por aquí no he visto a nadie que haya hecho esto. - Dice, como disculpándose.

Lo cierto es que sí que ha habido otras personas que han hecho esto, un par de chicos de Pamplona y de Barcelona unos cuántos más, al menos en la KUFS (mi Uni nipona). Pero impresiona un poco que una persona que se supone que deba estar acostumbrada a vuelos internacionales se sorprenda así de este viaje, será que, verdaderamente, no hay muchos estudiantes que vayan a Japón cada año. Si hay unas 6 universidades niponas que tienen becas de intercambio con España, y de cada una va una media de 3 o 4 estudiantes, al final, cada año sólo unos 20 estudiantes viajarán a Japón. Y si hay unas 15 compañías de vuelos internacionales operando en Barajas, por cada mostrador pasará una media de un estudiante al año o dos, como mucho.

Aunque estos datos son solamente recolectados "a ojo" de lo que he estado viendo y me han contado.

En el vuelo a Londres ya comienzan los problemas. Tardamos casi una hora en despegar desde la nueva terminal de Barajas, mientras esperamos sentados y con los cinturones abrochados. Eso me agobia porque tengo muy poco tiempo de margen para coger el siguiente avión en Heathrow hasta Tokyo, y como se retrase el vuelo Madrid-Londres lo puedo perder.

Al final despegamos y sobre el Golfo de Vizcaya ya comienzo a mirar el reloj cada cinco minutos. No me va a dar tiempo, pienso.

Llegamos a Londres y cuando tengo que entrar en las terminales de vuelos internacionales, hay una cola inmensa. Por lo menos quinientas personas llenando el hall londinense mientras unas azafatas intentan poner calma. De repente, veo que una azafata comienza a hablar con una enorme familia de viejos japoneses, todos con gorra, que me acompañaban en el avión desde Madrid y comienzan a abrirles paso especial porque si no, no llegan al vuelo a Tokyo. Yo me meto dentro del grupo y todos los occidentales del hall me miran mal, porque soy el unico no asiático en el grupo de los abuelos. Pensarán que me he colado, pero nadie dice nada, hasta que de repente aparece una azafata de Heathrow de la nada y me impide pasar, mientras grita "Stop!! Stop!!".

Los del hall ya comienzan a murmurar, los abuelos se están alejando y se está montando a mi alrededor un follón de mil cojones cuando quedan menos de 7 minutos para que salga mi vuelo a Tokyo. Finalmente, consigo explicarle que REALMENTE voy a Narita, Tokyo y me dejan pasar. Y consigo llego con la mochila, el portátil, el anorak y todo lo que no me cabe en la maleta o no quiero dejar ahí, a toda hostia, al avión, tras los últimos tres avisos de advertencia, cuando ya estaban a punto de cerrar las puertas.

Al final, rodeado de decenas de escolares nipones que viajan conmigo en el avión, consigo relajarme y respirar aliviado mientras ascendemos y dejamos atrás Londres, sobrevolando el Canal de La Mancha hacia el Este. Siempre hacia el Este.
Por Juan Luis Lopez Aranguren | # enlace | Comentarios (3) | Referencias (0) | En: Viaje a Nihon

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